VadeReto (Marzo 2021) “La promesa”


VadeReto (Marzo 2021)

La promesa

Imagen de Jplenio en pixabay.

«Al fin llegué a los pies de aquella impresionante y antiquísima deidad. Su anchura me limitaba todo el horizonte y se elevaba de forma tan indefinida que parecía perderse más allá del firmamento.
El silencio era tan intenso que dañaba a los sentidos. Solo mi corazón se empeñaba en querer quebrantarlo. La quietud era tan profunda que ni la más tenue brisa se atrevía a perturbarla.
Con un hondo suspiro hinqué mi rodilla ante ella. Agaché la cabeza y le dediqué la plegaria que desde pequeño me habían inculcado. Deposité mi carga en el suelo y le agradecí su protección y vitalidad para la consecución de mi misión.
Me fui dejando tras de mí el pesadísimo lastre que me había encadenado durante tanto tiempo y sentí ganas de salir volando.
Allí quedaron solos, como en un encantamiento, los espíritus ancestrales y su cadáver.
...»

JascNet

Con los ojos enrojecidos por la rabia y el dolor de haber quitado esa vida me alejé guiado por el sol en su ocaso. Seguí andando así, como en procesión hasta que la noche me envolvió por completo. No pensaba en la tardía hora que era ya, ni que a pesar de ser verano ya me estarían buscando; yo solamente quería aliviar de mi conciencia, esa pesada carga que yo mismo busqué.

El hambre es una necesidad que le importa un carajo como estés de la cabeza y yo en mi meditabunda penitencia hacía el oeste había ido justamente en la dirección opuesta. Ahora casi a media noche tendría que volver sobre mis pasos y otro tanto más para llegar a mi casa sediento y hambriento como un perro; la bronca acompañada seguramente de algún bofetón, justo con mi culpa por el asesinato llenaron mi subconsciente de resignación.

La luna menguante no me ayudaba mucho con su pobre luz y corría hacía casa más por tacto que por la visión del camino. Cuanto antes llegará mejor para mí y algo de cena me quedaría, esos eran ahora mis pensamientos trotando como un loco desconsolado hasta su hogar. Tanta falta de cerebro y sentido común en el mismo día, a punto ya de finalizar, no se irían si cobrarme su tributo.

A solo ya medio kilómetro, con las luces del pueblo a la vista, atajando por la finca del Pacorro, al saltar la pared de piedras no conté con el alambre del pastor y me fui de bruces contra la cuneta de la carretera. Con tan buena suerte que un seco crujido me notificó la torcedura de mi tobillo derecho junto con el redoble que mi frente hacía contra el borde del camino.

Lo que solo hubieran sido cinco minutos se transformó en una agonizante hora a la pata coja y sangrando por la frente. No perdí el conocimiento en mi aparatosa caída, pero si vi en ella la penitencia de mi muerte y la posible absolución de mi merecido castigo. Todo dependería de mi alegato final en cuanto llegara a casa.

En cuanto piqué con el puño dos veces la puerta justo antes de entrar y llegar a la cocina, centro de reunión familiar en los hogares de los pueblos, las escopetas estaban ya amartilladas apuntándome; a punto de dispararme con sus retóricas preguntas, justificativas de la bronca, caricias faciales, y castigos sentenciados ya de antemano.

Mi tono de voz tranquilo y apagado, casi susurrante, fue el broche que mi aspecto necesitaba. Mi cojera real, no fingida como en anteriores ocasiones que intenté usar este recurso, y la sangre seca sobre mi frente fueron argumentos suficientes para mojar la pólvora de sus cartuchos.

No mentí en absoluto, solamente alteré la hora y el lugar de mi percance. Dije que me pillo la noche saliendo ya del bosque y que me tropecé con una piedra al venir corriendo. Que me debí desmayar. Al despertarme era ya de noche cerrado y, sabiendo lo preocupados que por mí estarían, hice por llegar a casa como fuera.

Sé que hubo diversidad de opiniones entre mi familia ya bien que me conocían a mí y a mis historias, pero con estas pruebas físicas y tan reales se la tuvieron que envainar y darme de cenar a la una de la mañana como si fuera el hijo pródigo que vuelve a casa. Hasta me dejaron tomar un vaso de vino.

Ya solo me faltaba hacer una cosa para liberar mi Alma sin olvidar mi crimen del día anterior. Después de festín de madrugada tomando el colacao me quedé solo en la cocina y aproveché para levantar la hornilla y entre los rescoldos aún con brasa echar mi querido tiragomas como justo tributo. La pluma de la cola del malvís desde ese día ha sido mi marcapáginas; y lo sigue siendo para recordarme de que quitar una vida no es un premio de puntería, pero sí de respeto.


Epílogo

Yo ahora soy Cuatro de Los Cuatro del CDN y este es el secreto de mi infancia. Jugando a cazar pájaros como se solía hacer aprendí que quitar una vida por diversión más que entretenimiento es hábito totalmente innecesario y frustrante. En cuanto a lo de manejar situaciones complicadas, muchas veces solamente improvisando, es algo de lo que no presumo precisamente para no delatar mi talento 😂👍


10 respuestas para “VadeReto (Marzo 2021) “La promesa””

  1. Vaya, vaya, JM. Eres una cajita de maravillosas sorpresas.
    Nos amenazas con la ausencia de las aventuras del CDN y nos regalas esta maravillosa historia con final impresionante, de esos que te explotan en la cara para dejarte una placentera sonrisa de satisfacción.
    A lo mejor soy yo, que me estoy haciendo fanático de tus historias, pero he visto poesía, dulzura y tantísima belleza en tu relato. Has hilado un camino precioso hasta un final impactante y que invita a pensar en los pequeños actos de nuestras vidas. Esos que de niños nos parecen insignificantes, pero que, al analizarlos y razonarlos, nos hacen adultos responsables y honestos.
    Te aplaudo fuerte con las dos manos y con las que me ofrezcan como ayuda.
    Felicidades y mi más sincera enhorabuena por este maravilloso relato que tanto me ha hecho sentir.
    Un abrazo.

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    1. Vaya, con comentarios como este tuyo JA, no puedo dejar de participar en tus VadeReto aunque sea con la hoja del mes a punto de arrancarse del almanaque.
      Esta vez he desistido del rollo, e intentar cansarte por aburrimiento, a la historia sencilla. Que, seguramente alguna vez en nuestro aprendizaje por la vida, hallamos tenido que padecer.
      Yo me alegro de que tus desafíos sean fuente para mis palabras cada mes y faltar no entra entre mis intenciones ni a mes pasado como tú dices 👍

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    1. Hola, Virtudes. Gracias, yo llevo de calma chicha mental el mes. Quise intentar el Jessica y ni el título me salía y a ti hasta un tren con vagones. Con este ya me puse serio y tuve que echar mano de recuerdos lejanos y sensaciones olvidadas, para llegar a plasmar algo.
      De cosecha propia llevo en barbecho más que un helechal 😂😂🖐

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