La tertulia de las diez: “El libro del alquimista”


Por mediación de El arca de las palabras del blog de Úrsula un nuevo relato para la ya conocida Tertulia de las diez.


Mi afición a los libros no es de ahora y, desde que tengo recuerdos contemplar página a página enciclopedias o mirar con todo detalle cada uno de los tomos que en casa había, era para mí un recurrente hábito. Curiosamente, la lectura no ha sido ni es, la simbiosis lógica de mi gusto por los libros. Tengo una extensa lista de obras pendientes de ello aunque, solo de vez en cuando, sí consigo ir tachando algún ítem.

Ahora, que el tiempo libre es la mayor rutina diaria mía, pensaba dedicar una parcela de la misma a la lectura. El caso es que quedó supeditada por mi traslado a la periferia. Mis aficiones de recién jubilado eran más de tranquilidad y retiro que de ruidosas aglomeraciones. Afortunadamente mi pequeño piso céntrico se vendió bien y por la casita del ermitaño, así la llamaban en mi nuevo barrio, solo tuve que aportar algo más de dinero para su rehabilitación.

La mudanza fue rápida y mi adaptación al nuevo entorno prácticamente instantánea. La casita era de una sola planta, aunque tenía un desván agaterado en su totalidad, y por ello solo tenía utilidad como un trastero para cajas y bultos no muy altos. De hecho cuando la compré, entre un montón de cajas con trastos inservibles, había un par de viejos arcones que sí decidí mantener. Por supuesto, a ese semi desván de metro y medio de alto, irían todas mis cajas de libros hasta que poco a poco estos fuesen recolocados en sus nuevas estanterías.

En un par de meses ya tenía mi nuevo hogar completamente a mi gusto. Incluso, me hice cargo de un cachorro de perro multiraza del albergue, y hasta adopté al gato asilvestrado que diariamente venía a hurgar en mi basura. Mi librería acristalada rebosaba de libros y, la contemplación de este literario escaparate, me distraía más la mente que cualquiera de las lecturas, precisamente allí expuestas, pendientes de mi lista.

Ahora que mi pequeño desván estaba prácticamente despejado pensé en habilitarlo como mi torre particular. En la obra el tejado quedó bien aislado y ahora solo necesitaría ponerle unas claraboyas para darle algo de luz natural además de poder estar completamente erguido bajo ellas. También quitaría la trampilla de acceso, ampliando el hueco para encajar una escalera de caracol, mejorando así su acceso. Fue pensado y hecho ahora ya podría ver las estrellas, en las noches despejadas, desde mi particular torre.

Yo por mi parte me encargué, después de haber visto varios vídeos sobre el tema, de restaurar los dos viejos baúles indultados de mi desván. La tarea no me fue muy costosa al seguir ordenadamente los pasos proceso; visionados ya previamente por Internet. Solamente un detalle llamó mi atención, externamente los dos arcones eran de dimensiones similares, en cambio su interior no me daba esa misma sensación.

Efectivamente, midiéndolos centímetro a centímetro, uno de ellos tenía justamente dos pulgadas menos de profundidad. Pensé que sería así por construcción, no sonaba a hueco por ningún lado, ni parecía tener trampa o magia alguna. Pero, indagando por la red de redes, descubrí que mis viejas cajas de madera tenían cierto valor por su antigüedad. Lo sorprendente fue que algunas de ellas estaban hechas con un hueco muy bien disimulado a modo de compartimento secreto.

Mi descubrimiento me hizo pensar que yo justamente poseía un arcón de cada, con solamente uno, aunque fuera el trucado, nunca me hubiese dado cuenta de ello. Intenté por todos los medios que se me ocurrieron desvelar su secreto y a cada ensayo le correspondió un fracaso. Tampoco era algo que me quitara el sueño y el hecho de tener una pieza así de especial era para mí más estimulante que lo que pudiera llegar a contener.

Por las noches me dormía pensando más en la forma de descubrir el cierre oculto del compartimento que en el secreto que pudiera guardar. Pasó a ser mi rutina nocturna para conciliar el sueño cada noche, de ahí que tampoco yo tuviera mucha prisa en desvelar el enigma. Pero todo llega y una mañana, soltando las bisagras para sanearla como indicaba uno de los vídeos, me di cuenta de que los tornillos centrales de cada una de ellas eran en realidad el ingenioso bloqueo de la tablilla del fondo del baúl.

La satisfacción de descubrir el secreto del arcón me hizo sentir como quien pilla el truco imposible del mago. Pero también me provocó una incómoda ansiedad por si encontrará algo en el compartimento que su dueño no quisiera que fuera desvelado. El falso piso del arcón no había quedado del todo liberado así que repetí la operación de los tornillos centrales, esta vez echando aceite para ayudar al mecanismo.

Esta vez si quedo la tablilla suficientemente suelta y con ayuda de una espátula conseguí liberarla por completo. El compartimento secreto no era precisamente grande y solo se apreciaba algo bien envuelto en una gamuza. Los nervios del momento pudieron con cualquier reparo o pudor hacia el contenido tan mimadamente protegido. Poco a poco fui quitando el papel a mi caramelo, la piel había perdido su suave textura por el tiempo transcurrido habiendo quedado totalmente acartonada.

Al final lo que me dio sensación de tablilla o caja de puros resultó ser un viejísimo libro envuelto con mucho cuidado. Pero no era un libro antiguo cualquiera, ni una valiosa edición, era algo tan personal como un diario pero mucho más enigmático, era el libro de anotaciones de un auténtico alquimista. La primera hoja así lo decía y bien claro, mi latín deja bastante que desear pero el traductor de Google me lo confirmo.

Hic liber est proprietas Dei Horacio Boca, 
dominus alchemist et botanicorum.

Toleti, MDLXXIX
Cuadernoencantado hecho por @inespoveda

2 comentarios sobre “La tertulia de las diez: “El libro del alquimista”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .