Quien nos juzga por la apariencia no le importa como realmente somos (Micro XXVIII)

En el último año de instituto tuvimos una chica nueva. Su aspecto no pasó desapercibido, los de ciencias la llamamos selenita y los de letras, más poéticamente, hija de la luna. Así era ella de albina.  Su personalidad era igual de transparente, cualquier resquicio de maldad la atravesaba, sin dejar en ella el menor rastro; a pesar de nuestra, continua crueldad, por ser… solo …