Micro cuento de Navidad I


Como todos los años, a medida que diciembre entraba para despedir el otoño y dar paso a la Navidad, nuestro protagonista recorría las administraciones de lotería contemplando las tiras de décimos como guirnaldas de la suerte. Él sabía lo que podía significar para la gente tener una de esas mágicas estampillas bendecidas por el bombo de la fortuna.

Fortunato, que así se llamaba nuestro protagonista, se hizo desde que tuvo uso de razón paladín de su nombre y nunca, a pesar de las penurias de su indigencia, mostró una actitud de amargura sobre su condición ni la maldijo en situación alguna. Sus posesiones materiales eran solo la ropa que llevaba puesta y algo de calderilla en los bolsillos, obtenida como pago ayudando en los mercados o guardando aparcamientos, jamás pidiendo o mendigando.

El día del sorteo de la lotería de Navidad, Fortunato hacía fiesta de sus esporádicas labores. Se recorría todas las administraciones esperando encontrar alguna que fuera agraciada por un premio. En su infructuosa peregrinación se sentía más afortunado que todos sus convecinos ignorados por la fortuna pero, año tras año, no desistia en esa fecha tan especial.

Este año, la suerte sí hizo posada en una administración de lotería, precisamente, la de enfrente al mercado, esa que todos los días le veía ayudar a los puesteros a colocar y desmontar sus tenderetes. La alegría en el rostro de Fortunato, al ver a tantas caras conocidas celebrando su fortuna, era el de sentirse libre para ir a otro sitio, otra ciudad, a dar suerte a otra buena gente.

Las posesiones satisfacen el ego y nos llenan la boca de egoísmo. Solo los buenos sentimientos pueden limpiar nuestra alma y dejar pasar la luz de la felicidad.

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7 comentarios sobre “Micro cuento de Navidad I

  1. Y que me decís de esa esperanza, aunque en el fondo sabes que no te va a tocar, pero…. “y si toca”. No soy de jugar a la lotería, pero llevo unos años comprando un décimo con el veterinario que hizo la vida de mi perro más llevadera (me tocó el mejor perro del mundo con la peor salud). Y todos los años me invade la magia de la esperanza. Se que no me va a tocar. La vida ya me ha ido premiándome con otra clase de décimos. Pero…. y si toca 😉. Como siempre un placer leerte. Ahora entro poco a ver a mis vecinos, pero las pocas veces que lo hago te busco. Nunca me decepcionas. Buen día chaval 😜

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  2. No me quita de dormir el gordo ni sus secuaces el segundo o el tercero. Las pedreas o terminaciones tampoco me suelen visitar así que cada año cojo lo mínimo para repartir. Me alegro de la bondad de tu peludo familiar que no mascota y que siga saliendo adelante de sus dolencias. A mi la Musa se ha ido al país de las hadas y solo me ha dejado en la imaginación algunas frases que ni para juntar un párrafo me dan.
    Saludos Mar y gracias por la visita 🎅🖐️

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