Espiando al vecindario II


Hoy le toca el pase a mis vecinos bronqueros, no es que sean unos gamberros, el follonero lo he sido yo al meterme en sus blogs y subir el tono de las réplicas a diferencias de opinión, más bien sonadas. Seguro que a todos los de la lista o casi todos conozcáis y con ninguno un mal cambio de impresiones hayáis tenido, yo y el Percebe tenemos una vena bromista, que al menor resquicio hace de cuña, y ya tenemos el lío armado.

Empezaré por orden cronológico la presentación de tan distinguido personal de esta comunidad:

La vecina Marina López Fernández, sí esa, la poetisa, en un lance de un toma y daca que, al menos una semana nos duró, me quiso tirar por el hueco de su escaleraMenudo mal genio gasta esta chica tan fina cuando le pisas lo recién fregado, ahora ya nos saludamos pero yo sigo sin atreverme a subir o bajar las escaleras sin mirar antes para atrás.

Hay otra, en esta comunidad, que también es de armas tomar aunque la veáis muy educada y hospitalaria. Con Úrsula que, así se llama, o U para los mas cercanos. La bronca con ella más que antológica fue Mitológica, sí la cosa tuvo bastante Eco, no se quedó nada en el tintero. Al final, la cosa acabó en tablas, pero para empalar.

La tercera en discordia no es otra que Mar, como te lleve a su terreno te arrincona, por algo en su buzón de la comunidad pone El rincón de Mar y lo mismo, que esa gran masa de agua, pasa de la calma chicha al temporal con un punto o solo una coma. Nuestro enzarzamiento, en el vecindario, duró cuatro entradas, dos más y tenemos una novillada. Aunque conociéndola, en cualquier momento, toma de nuevo la alternativa y todo porque el Percebe la llamó chismosa; menos mal que no añadió embustera o todavía seguiría la refriega.

Me he dejado para el final, seguramente al peor de todos, sí es vecino y con Antón o Velehay que le gusta ponerse de apodo. Pues sí con este sujeto, ya desde el principio andamos como perros, día sí y al siguiente también. Ya sabéis que, dos chuchos cuando se ven pueden hacer dos cosas, olerse recíprocamente el culo o enseñarse los dientes; Nosotros, cuando blogueamos, la boca no la cerramos hasta que después de ladrarnos un buen rato, sacamos el tema de la cerveza con un buen jamón y se acabo la discusión.


No son muchos los vecinos de blog con los que yo haya tenido bronca, pero sí se que las trifulcas han sido sonadas, esperando que hayan animado a esta comunidad. Continuaré en la misma línea y si alguien se presta aumentar la lista de mis vecinos bronqueros.

 

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10 comentarios sobre “Espiando al vecindario II

  1. Que quede claro que yo soy una persona pacífica y cabal, no me meto con nadie, pero si viene un vecino porculero, digo, bloguero, buscándome las narices y metiendome el dedo en la boca, no soy tonto, me la encuentra y muerdo.
    En cuanto a lo del jamón, siento decirte, que ni hueso queda, el caldo lo ha consumido para hacer un buen cocido. 😉

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