La acritud latente

Hoy toca día de reflexión y no es porque mañana haya votación, je je. Simplemente ha sido una semana de calma chicha extraña, su aparente tranquilidad ha tenido varias excepciones tanto a nivel personal como profesional. Nada de gravedad, ya tengo más pinchazos que una muñeca vudú y lo de ir de quejica ni yo me lo creo ya.

Si hay una cosa clara es que la única forma de ser aceptado o rechazado es mostrarse sin engaños, aunque muchas veces precisamente parezca justo lo contrario, y actuar en nuestro papel sin edulcorarlo ni con histrionismos. Es cosa difícil porque, según las situaciones, pecamos de uno, de lo otro o  de un mix de ambos.IMG_0286 (2)

El caso es que cuando dos barcos que se cruzan en un mar en calma, el más grande hace valer su tamaño para que el otro se aparte, la supuesta igualdad en aguas internacionales queda vetada unilateralmente. Yo, como la ambición se me olvidó con el paso de los años, laboralmente siempre soy el barco menor y me aparto a regañadientes. Desde mi eslora, casi a ras del mar, tengo una perspectiva más próxima del estado del agua, hasta la puedo tocar con la mano; pero tengo que aceptar la decisión de quien solamente puede verla en el horizonte.

No ponderar las cosas supone también meter en el mismo saco canicas y brillantes porque todo es cristal, simplemente por simplificar las cosas. Estamos llegando a ser sujetos binarios, haciendo un favor muy anoréxico a nuestra inteligencia, bueno o malo, amigo o enemigo, blanco y negro. Esa es la forma de ver las cosas, en muchos aspectos, hoy en día. Lo peor es que si aportas una tercera vía, automáticamente, pasas a ser oposición.

Bueno, ya he soltado mi pataleta, no va a cambiar nada pero mi conciencia se ha chequeado y sigue creyendo que yo no soy un ser binario. Con mis errores por encima de mis aciertos, sigo pensando, imaginando y soñando.IMG_0289 (2)

 

 

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19 comentarios sobre “La acritud latente

  1. Solo tenemos una verdad, guste o no. Edulcorarla sirve para un tiempo, nada más (y nada menos, claro). Curioso el símil de los barcos, pero apartarse no es lo mismo que dejarse avasallar. Yo en la vida me he apartado en muchas ocasiones, a veces el rango profesional o familiar, así lo indica. Pero no me he dejado avasallar. Y no hay nada de malo por convertirte en oposición, mientras mantengas con respeto y argumentos tu “tercera vía”. Un abrazo reflexivo.

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  2. No se que rollo nos has colocado, pero con que nos hubieras dicho que en la escala de colores existen los grises, o que cada persona, tiene o puede tener un pensamiento, y no tiene por que coincidir con el tuyo, nos hubieras ahorrado hablar de barcos, esloras etc. Ahora no hagas otra entrada para explicar lo que querías hacer, decir o pensar. O hazlo, como quieras.;)

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    1. Lógicamente, apartarse es de sentido común. En el contexto que lo he puesto, habría quedado mejor diciendo más categoría, no quise ser tan explicito. Por supuesto, ir a una confrontación no beneficia a nadie. La verdadera fuerza está más en su control que en su exhibición pero eso solo lo pensamos los de los barcos pequeños 🙂
      Gracias Lídia tu perspectiva está en la misma línea que la que yo aplico pero no me quito el derecho de pataleo 🙂
      Saludos y buen finde.

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