Batman versus Superman

Parece mentira que los dos personajes de comic, más conocidos y emblemáticos, de la DC y con tantos episodios en sus respectivas capas hagan una historia en común, tan traída por los pelos. Además (spoiler) como inicio, presumiblemente, de una saga.

El resultado, con semejante despropósito en cuanto a falta de ideas, no puede ser otro que un producto de consumo que no va a destacar, para nada, dentro del género de súper-héroes. Si añadimos que los diálogos son más de comic que los propios globos de texto de las historietas, tenemos un producto donde solo los FX están a la altura y el resto no llega a lo esperado, máxime con la expectación de marketing generada desde el año pasado.

Semejante súper producción para un triste aprobado, es un derroche de medios o un mal aprovechamiento de los mismos.

 

10 Cloverfield Lane

Los guiones en el cine deben estar fatal, y no me estoy refiriendo al abuso de biopics o reboots o simples remakes, cogen relatos cortos como el de 10 Cloverfield Lane,  lo estiran y lo rellenan para hacer una película.

La historia en sí, habría quedado muy bien en un episodio de: “En los límites de la realidad” o junto con otra para su proyección en sala grande. Prueba de lo que digo es que hasta más de la primera hora, la película sólo aporta pinceladas diluidas en minutos y minutos de metraje. En cambio, desde un momento determinado, la acción se dispara (XD) y el ritmo acaba superando la ficción.

Lo peor para mí, la primera escena, una innecesaria introducción. Lo mejor, aparte de su logrado final, la prota muy convincente y ejemplo a seguir en esas situaciones 🙂

No todo son series americanas I

La afición a las películas y a las series de Tv suelen nos lleva a visionar casi de todo y, por supuesto, en su mayoría de producción made in USA aunque se rueden en Canadá 🙂

Voy a romper lanzas por otras procedencias y empiezo por una producción australiana. The Doctor Blake Mysteries es una serie, ya en su cuarta temporada, que recoge los casos de un médico que colabora como asesor policial.

La ambientación corresponde a finales de los 50 y su punto fuerte radica en unos personajes, para nada planos, donde se conjuga su relación personal con la actividad policial.

El esquema y el tempo están en consonancia con las series británicas, con una cuidada puesta en escena e interpretación, en donde predomina la investigación y no los tiroteos o persecuciones espectaculares más propias de sus homólogas made in USA.