Cuerpo sano en mente atrofiada

Se está poniendo de moda cultivar el cuerpo y la salud física. Es una tendencia que me parece positiva, cuidarse y tener tono muscular no nos viene mal a nadie. Lo que me preocupa es que, en muchos casos, sea más por moda y apariencia que por convencimiento real.

Bueno, queda el aspecto mental, aquí la tendencia es seguir con la dieta del sillón o el mitín de cafetería. Lo de dar un paso e involucrarse con esta sociedad, a la que tanto criticamos, lo dejamos para otros. Con lo fácil que es hacer los ejercicios básicos de manifestarse, como si se diera un paseo; Y, cuando toca ir a votar, olvidarse de la abstención para ejercitar ese derecho que tanto se pidió y ahora, parece que, nos sobra.

La cosa sólo es participar para facilitar que pueda haber cambios 🙂

Los cambios de hora a destiempo

A mi, últimamente, no me afectan demasiado los dichosos adelantos de la hora en la primavera. Tal vez por la costumbre, o por tener ya los biorritmos con el paso perdido. Bueno, el caso es que aun siendo menos afectado, volver a salir de noche por las mañanas es un paso atrás.

Sinceramente creo, y aunque suene a chiste fácil, mejor sería esperar unas semanas más o adelantar sólo media hora. Tal vez, lo que se pueda ahorrar en luz, lo gastamos en mal humor o bajones por la brusquedad del maldito cambio. Cuidar más algo que la ergonomia, deja bien claro lo que le importamos a los que gobiernan las sociedades. Yo los llamaría gobiernos económicos pero no sociales, los votamos únicamente para escoger que formación política va a dar el beneplácito al capital. Todo, o casi, es mentira.

La vara de medir de la corrupción según las siglas

Para empezar, voy a evitar mencionar sigla de partido político alguno, simplemente voy a dar mi opinión sobre las discusiones acerca de los niveles de corrupción.

Para continuar, la cosa es bien sencilla, quien defrauda, malversa, se apropia indebidamente, etc; un euro o un billón de euros, es un corrupto.

Siguiendo, ahora bien, si queremos meter en la cárcel al que roba dos carros de comida o no declara medio millón; hagámoslo, ponemos la raya ahí y eso sí, a todo aquel que la pise o sobrepase se le aplique el mismo criterio.

Casi acabando, lo que no veo coherente es gastemos toda la saliva discutiendo de menudencias y dejemos irse de rositas a los que, literalmente, nos han arruinado.

Para terminar, hasta que los mirlos blancos no devuelvan el dinero y vayan a la sombra no matemos más gorriones.