Es curiosa la comodidad que, en muchos casos, lleva a la desidia abstencionista, cuando se acercan unas votaciones. Por un lado están los que justifican su postura por despecho a la formación en quien tuvieron confianza; otros, simplemente, diciendo que todos son iguales y no merece la pena molestarse; por último, los que se denominan anti-sistema y con eso está todo dicho.

Pues bien, la abstención sólo es admisible cuando te da igual uno que otro, por ello es un acto de complicidad con el ganador. Facilita las mayorías absolutas y es una postura más antisocial que anti-sistema.

En cambio, el voto en blanco, si refleja una inconformidad con cualquiera de las alternativas presentadas y, en caso de alcanzar un porcentaje relevante, un indicador crítico muy significativo.

Por todo lo expuesto, la mejor manera de cambiar el sistema, es votar. 🙂

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5 comentarios sobre “El voto en blanco versus la abstención

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