140 Palabras para un día de lluvia

Ya se ha abierto el melón de la CEE en Grecia con SYRIZA, bien por ellos y, espero que para su bien. Los siguientes somos los españoles, esperemos que el miedo escénico a las urnas, no nos bloqueé y, al margen del resultado, la votación sea masiva.

Desde la transición ha llovido lo suficiente para que demos una vuelta de tuerca evolutiva y no con el aíre retro que están imponiendo. La madurez se demuestra tomando responsabilidades y siendo consecuentes con las mismas. Caerse y levantarse, en vez de quedarse sentados mirando a ver si conseguimos las cosas con sólo mirar el televisor o, haciendo toreo de salón político, en los bares.

Estémos atentos al entorno, tanto europeo como propio, sin perder nuestra identidad; O la comodidad nos hará complices, precisamente, de aquellos a quienes hacemos culpables de nuestra situación 🙂

Perogrulladas: Decálogo del respeto o, al menos, cómo no hacerse acreedor de su perdida

  1. Tomarnos menos confianzas de las que nos den.
  2. Devolver aquello que nos han prestado sin esperar a que nos lo tengan que reclamar.
  3. Tener una sola palabra, tanto para el amigo como para el resto.
  4. Llegado el momento, anteponer la posición de persona, a cualquier otra postura más cómoda.
  5. Nunca pedir, en ningún ámbito de la vida, aquello que no se está dispuesto a dar.
  6. Reírse con la gente pero nunca de nadie a excepción de uno mismo.
  7. La soberbia, el odio y el rencor nos limitan mucho el respeto hacía los demás y viceversa.
  8. No hacer de la razón justificación para linchar o avasallar.
  9. Aprender de los errores en vez de ocultarlos.
  10. Y por último, ser consecuente y coherente con uno mismo.

Seguro que hay más de diez 🙂

El innato derecho del respeto lo solemos perder con nuestro comportamiento.

El voto en blanco versus la abstención

Es curiosa la comodidad que, en muchos casos, lleva a la desidia abstencionista, cuando se acercan unas votaciones. Por un lado están los que justifican su postura por despecho a la formación en quien tuvieron confianza; otros, simplemente, diciendo que todos son iguales y no merece la pena molestarse; por último, los que se denominan anti-sistema y con eso está todo dicho.

Pues bien, la abstención sólo es admisible cuando te da igual uno que otro, por ello es un acto de complicidad con el ganador. Facilita las mayorías absolutas y es una postura más antisocial que anti-sistema.

En cambio, el voto en blanco, si refleja una inconformidad con cualquiera de las alternativas presentadas y, en caso de alcanzar un porcentaje relevante, un indicador crítico muy significativo.

Por todo lo expuesto, la mejor manera de cambiar el sistema, es votar. 🙂

Twitt 0

Al igual que en Twitter, 140 será el número máximo, no de caracteres, si no de palabras en este miniblog. Para empezar y siguiendo la analogía, una breve descripción de posibles contenidos e intenciones:

  • Realmente, el límite es la imaginación en el momento de escribir y en cuanto al motivo un simple ejercicio de comunicación aprovechando los medios. No es una idea original, ya tuve algo similar en MyOpera hasta que cerraron el portal.
  • El formato wordpress es nuevo para mi y espero ir sacándole partido con el uso. Y con la norma de las 140 palabras, intentaré evitar que la desidia me busque y justifique excusas para no lanzar mis paliques a Internet.
  • Una crítica, un pensamiento, una foto comentada, cualquier cosa puede valer y, gracias a la aplicación en el terminal, lanzarlo al éter de inmediato.

Fin de la cita 🙂

El puente sobre el rio Kwai (España)

Se dice que quien no aprende de sus equivocaciones vuelve a cometer los mismos errores, yo también lo creo. Por ejemplo, dentro de unos meses lo podremos comprobar en las elecciones; tal vez el miedo a una alternativa desconocida, ofrezca una cuerda de salvación a quienes, en estos últimos años, nos vendieron el fuego del cambio y sólo nos chamuscaron con sus recortes sociales.

Hay que tender un puente de esperanza, a un cambio evolutivo en nuestra sociedad para quitarnos la mordaza, y poder opinar por nosotros mismos sin miedo a equivocarnos. Errar es totalmente humano y no es un fracaso, sólo un descarte para escoger otra opción. La abstención es complicidad con el ganador, sea quien sea, postura cómoda y antisocial cuando el bien común está en juego.

Esta escena tiene muchas lecturas, escojamos una aunque nos equivoquemos 🙂